El proyecto desarrollado bajo la neuroarquitectura busca responder a las necesidades de personas con sensibilidad sensorial y trastornos del neurodesarrollo. Ubicado estratégicamente para descentralizar la ciudad, el Centro no solo es un edificio, sino un puente hacia la autonomía y el bienestar.

A través de un concepto de integración progresiva denominado “El Embudo”, el espacio transita desde la terapia especializada hasta la convivencia comunitaria, integrando plazas públicas y paseos peatonales que revitalizan el entorno residencial.